Hoy tuve un sueño espantoso

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Que tal Laurita,


Hoy tuve un sueño, de esos sueños raros que hasta casi podría llamarse una verdadera pesadilla. Te confieso que es la segunda vez que me pasa, es decir, la otra vez soñé algo tan bueno que me prometí a mi mismo escribírtela, pues verdaderamente la trama era digna de compartirse, pero sabes que, ya se me olvidó.

Y bueno, como no quiero que pase lo mismo esta vez, aquí estoy a las 4:50 de la mañana, con la cabeza llena de pendientes ya que mañana tendré un día muy ocupado, tu sabes que yo soy una persona que no sueña mucho, en realidad, una vez que caigo a la cama caigo en un profundo sueño y soy como una roca,  decías tú, es como si mi cerebro se desconectara totalmente, sin embargo, a pesar de eso, soñar es algo tan natural que precisamente tiende a sucederme cuando más pendientes tengo en la cabeza.

Como aquel sueño sobre vampiros que solía tener en mi adolescencia, cada vez que tenía exámenes en la escuela o me había peleado con alguien en el trabajo, no se si ya te haya platicado antes, pero es algo que siempre cuento, y de tantas veces que lo he contado pues jamás se me olvidó. Lo curioso de ese sueño de los vampiros es que, la historia tenía continuidad, osea que después de dos noches soñando la misma historia, la tercer noche me sentí ansioso por dormirme rápido y así seguir con el siguiente capítulo de mi sueño de los vampiros.

En fin, antes de que se me olvide ahí te va, esta vez, mi sueño trató un tema social, el abandono de criaturas. Me refiero a los niños nacidos en Estados Unidos, que llegan a los orfanatos, dicen que una vez que nacen les ponen el nombre del presidente actual, George Washington, afirmaba yo en mi sueño, así miré que trasladaban niños y más niños del hospital hacia el orfanato diciendo: "No tiene padres, entonces George Washington".

No me preguntes que hacía yo en el hospital, afuera de la sala de partos quizá, la verdad es que nunca aparecí en la escena, yo era un simple espectador que trataba de asimilar lo que estaba sucediendo con todos esos niños que nacían por montones, pues acercaban el bebe y tras un ademán que el mismísimo presidente hacía con su mano firmemente abierta, giraba la muñeca como si tratara de dar una palmadita al aire mientras decía "George Washington".

Después de eso, en mi mente no dejaba yo de analizar, con razón, el nombre más común en Estados Unidos es George, pues los orfanatos están llenos de ellos. Y es que, en México el nombre más común es Guadalupe, las famosas lupitas que abundan en nuestro país, pero no tenemos un presidente que tenga la suerte de llamarse Guadalupe, y si lo tuviéramos, todos los mexicanos supiéramos por qué se llama así, seguramente tuvo un problema de salud muy fuerte cuando era pequeño y su mamá lo encomendó a la virgen, prometiéndole que si lo curaba le pondría su nombre. Ahora que lo pienso, debemos agradecer a los españoles que nos trajeron a la virgen de Guadalupe, porque imagínate que hubiera sido la virgen de Macaria.

En fin, desperté aterrado con una idea muy trágica en la mente, imagínate que en México se nos ocurriera replicar esa práctica que hacen nuestros vecinos de Estados Unidos y aunado a la desgracia de ser huérfano, tener que ir por la vida con el nombre de "Enrique Peña Nieto". ¡Qué pesadilla!

Tener un país lleno de Enriques Peña Nieto sería, más que, aterrador, seríamos el país con el más bajo índice de lectura en el mundo, incapaces de mencionar tres libros, aunque pensándolo bien, la realidad actual no dista mucho de eso, ya que mayoría de los mexicanos sin llamarse Enrique Peña Nieto se distingue por no leer y mucho menos por poder mencionar sus tres libros favoritos.

Continuando con la exageración de esta situación, ¡Qué desafortunado! Estoy seguro que nadie, ningún bebe indefenso merece que se le catalogue tan inepto, ni mucho menos pertenecer a un partido político tan viciado como el PRI, un partido político que en su nombre lleva su decadencia, su caducidad, el Partido Revolucionario Institucional, ¿Qué revolución?, ¿Por qué institucional?, ¿Qué defiende?. ¿Cuál es su propuesta?, contrario a todo lo que el nombre del presidente significa, aquí las siglas en el PRI ocultan sus intensiones, el mensaje es difuso.

Pero, ¿Cuándo comencé a hablar de política? Si este mensaje era para platicarte mi sueño. Bueno, quizá tenga que ver con las elecciones 2021, donde parece que el contrincante más fuerte para el PRI es el Partido Morena, y, ¿Cómo no? Si su nombre proyecta tanto a los mexicanos, nuestra virgencita de Guadalupe, la esperanza, te fijas que todo tiene sentido. La estrategia es lo que funciona, y es que, el hecho de que el Partido Morena haya tomado mucha fuerza no se debe a sus grandes propuestas sino a la popularidad del partido que con su nombre alude al clero y a la estrategia de visitar casa por casa, dando por hecho que votarás por morena. Estos de tontos no tienen nada.

No me la has preguntado Laurita, pero en mi opinión creo que necesitamos una reestructura electoral, tal como Estados Unidos, o por lo menos así se percibe, es decir, sólo dos partidos políticos, uno demócrata y otro republicano, los cuales, en su nombre llevan su propuesta, su postura se ve clara. Ahora bien, se que en EEUU las cosas tampoco son lo que parecen, ellos también tiene otros partidos políticos, pero es que aquí en México levantas una piedra y hay otro partido político, y ahora con la apretura de candidaturas surgen personajes que, ¡Ay Dios!, se me hace que sólo se gastan el presupuesto de campaña igual que se lo gastan los usuarios del apoyo Procampo, en nada.

Buenos Laurita, después de esta reseña política que terminé haciendo a partir de mi sueño sobre la tragedia de no tener madre y llamarte "Enrique Peña Nieto" en México, me despido esperando volver a soñar mejor con vampiros, que lejos de hacerme despertar con miedo me hacían despertar con ganas de seguir soñando con ellos.

Atentamente,

MT





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